domingo, 3 de mayo de 2009

Una diferencia abismal

Es insoportable el fútbol argentino. Y no sólo por el nivel de juego, más allá de que en algunas ocasiones se puedan observar buenos partidos, en general son un espanto. Me refiero a otra cosa: los entretiempos. Ya sé que lo dijeron muchas veces y que no se va a cambiar nada hasta que Julio Grondona lo decida, pero es insufrible. Si vas a la cancha, tenés que llevar un libro, una revista, los cuadernos de los chicos para que hagan la tarea… porque sino te dormís una siesta. Tendrían que entregar un colchón con la entrada para paliar el aburrimiento.

El sábado tuve la oportunidad de ver uno de los mejores partidos del año. En el Santiago bernabéu, el Real Madrid recibió al líder Barcelona FC. Al término del primer tiempo, me dirigí a la cocina y puse la pava en el fuego para calentar agua y tomar unos mates. Cuando volví a la sala donde estaba el televisor, me encontré con el descuento del conjunto madrileño. Fueron 10 minutos, lo que marca el reglamento. Un suspiro comparado con los 20 ó 25 que se toman los equipos argentinos.

El lapidario 6 a 2 derribó cualquier especulación respecto del futuro de la liga española. El equipo de Josep Guardiola será el campeón por 19° vez en la historia del campeonato español y ayer dio una clase de fútbol de la mano de Lionel Messi y Thierry Henry, quienes convirtieron 2 goles cada uno, más el aporte de Andrés Iniesta y Xavi.

Fue un clásico brillante colmado de emociones con un nivel técnico superlativo. Un amigo, por la noche, me confirmó algo que me preguntaba mientras observaba el derby más importante de España ¿Nos tiene que dar vergüenza el nivel que tiene el Boca-River? Y sí. Lo primero que me comentó cuando surgió el tema Real Madrid-Barcelona fue: “nos tiene que dar vergüenza”.