Ya es noticia vieja, pero el jueves anterior se estrenó una de las mejores películas argentinas del año. No va a tener el éxito económico de “Un novio para mi mujer” y no durará tanto en cartel, ni siquiera se hablará tanto de ella. Sin embargo, eso es lo menos importante, por lo menos para el público obviamente.
Estamos hablando de “Los paranoicos”, la película de Gabriel Medina, protagonizada por Daniel Hendler y Jazmín Stuart, que había participado del último BAFICI y a la que no le fue bien en la taquilla (algo más de 4.000 entradas) en la primera semana en las salas comerciales. Es una lástima que la gente se vuelque a otro tipo de cine y confíe más en los nombres que en otra cosa (tuvo que competir con “Quémese después de leerse” de los hermanos Cohen), ya que se trata de un film que tiene todo para convertirse en un suceso.
Esta no es una crítica de cine porque no tengo los conceptos para hacerla. Lo que sí puedo decirles es que he visto muchas películas y que confío en mi gusto, por eso les recomiendo que no se pierdan el primer largometraje de Medina, quien ha trabajado con Pablo Trapero, Damián Sifrón y Juan Taratuto. Parece que algo aprendió de los máximos exponentes del cine nacional moderno.
“Los paranoicos” es sumamente disfrutable de principio a fin. La relación Hendler-Stuart mantiene la tensión con su dualidad y su indefinición y los personajes secundarios, incluido el gorila, acompañan de la mejor manera. Y, por supuesto, posee una banda de sonido impecable, de esas que no te dejan ir de la sala hasta que no terminan los títulos (y fijarte cada intérprete que pasó). “Los paranoicos” tiene todo para convertirse en una película de culto, con todo lo que eso conlleva.
