lunes, 20 de abril de 2009

Armonías de la décima fecha

Pasó una nueva jornada del torneo Clausura 2009. Y no quedó mucho para rescatar, ya que todas las miradas previas de la décima fecha estaban destinadas hacia la bombonera. Pero ni Boca, ni River estuvieron a la altura del superclásico. Sólo los golazos de Martín Palermo y de Marcelo Gallardo estuvieron en sintonía con lo previamente generado. Lo demás fue un compendio de notas desafinadas de una guitarra que sufría minuto tras minuto.

Parecía que el conjunto de Carlos Ischia lo ganaba después del tanto de Palermo, sin embargo, Néstor Gorosito ajustó el clavijero y el ingreso de Diego Buonanotte cambió el desenlace. Y casi se lleva la victoria sobre el final, cuando Radamel Falcao tuvo una posibilidad inmejorable y la desaprovechó de manera increíble. No hubiera sido justo, pero queda esa última imagen del partido y, en consecuencia, muchos creen y quieren hacer creer (ver la tapa de Olé de hoy) que la visita debió ganar. La realidad muestra que ambos se alejaron de los punteros y que arriesgaron poco por miedo a perder o por limitaciones propias.

En la azotea del edificio sigue todo igual. Vélez derrotó cómodo a Arsenal y continúa marcando que el orden es su principal virtud. Con los cimientos Nicolás Otamendi y Sebastián Domínguez, más la ayuda de Franco Razzotti y la confianza goleadora de Hernán López, Ricardo Gareca creó un puntero sólido, sin muchas luces, pero con todas las luminarias necesarias.

Colón, su próximo escollo, quien será una dura prueba la próxima semana, venció a Independiente sin hacer mucho. Superado apenas en la primera parte, Antonio Mohamed cambió el esquema con el ingreso de Nicolás Torres, en el entretiempo, y resolvió, con un tanto de Esteban Fuertes, un partido en el que no podía perder puntos.

Y Lanús hizo lo mismo. Luego de un comienzo complicado ante Tigre, quien ganaba con gol de Matías Giménez, descolgó su vestimenta de candidato y se la tiró toda encima al conjunto de Diego Cagna. Eduardo Salvio y Diego Valeri, al igual que Maximiliano Velázquez, fueron fundamentales en la remontada y en el triunfo que lo dejó a un punto del líder.

Por otro lado, Huracán volvió a mostrar su fútbol de alto vuelo de la mano de Javier Pastore y pudo revertir una vieja historia conocida: la de los equipos que llegan muchas veces al arco rival, no concretan, y luego terminan padeciéndolo en su propia valla. Los dirigidos por Ángel Cappa conforman una de esas alineaciones que dan ganas de ver en vivo aunque no tengas ninguna filiación. No se sabe hasta dónde llegará, pero ya hizo algo muy importante y es que volvieron las paredes, el toque corto y el descaro, para animarse a todo, a las canchas argentinas.

Y, por último, no me quiero olvidar de Newell´s y de los lobos platenses y jujeños, quienes hicieron todo para ganar y no pudieron obtener los 3 puntos. Lo de los rosarinos es increíble: no se cansan de generar opciones de gol, lo tuvo a Godoy Cruz contra las cuerdas, no pudo rematarlo y, otra vez, se le escapó la victoria como lo hacía el gran Nicolino. Y San Martín de Tucumán hundió un poco más a ese submarino inundado llamado San Lorenzo.

El Clausura superó su primera mitad. Las notas seguirán sonando, aunque ya hay varias cuerdas rotas. El diapasón, por momentos, parece estar descalibrado, pero la caja tiene buena madera. O eso queremos pensar. El mejor luthier será el que se lleve el premio mayor. Por ahora parece que vive en Villa Luro, pero también puede habitar en Santa fe, Lanús o Parque Patricios.

lunes, 13 de abril de 2009

Pasó la novena con aplausos sordos

Pasó una nueva fecha del torneo Clausura 2009. Y no quedó mucho, ya que el nivel futbolístico es cada vez peor. El primer tiempo de San Lorenzo-Vélez fue casi un espanto. Banfield y San Martín de Tucumán jugaron uno de los peores partidos del campeonato. Y Rosario Central-Racing…mejor no recordarlo.

Por supuesto, hay excepciones. Y los aplausos, en esta ocasión, se los llevan, paradójicamente, equipos que no consiguieron los tres puntos. Por eso, agitamos las manos por el juego de Huracán, que perdió de manera injusta con Independiente. Por Matías De Federico y toda su frescura para moverse dentro del campo de juego, quien junto a Javier Pastore conforman una dupla fenomenal. Es muy difícil contabilizar la cantidad de llegadas al arco rival que tuvo el equipo de Ángel Cappa, por eso cuesta creer que haya convertido sólo un gol.

También vivamos a Newell´s, que hizo todo lo posible para conseguir la victoria en Victoria. Pero no pudo ser, y casi lo pierde, sobre el final, con ese penal que mandó al travesaño Matías Giménez. Sin embargo, hay que rescatar la actitud del conjunto de Roberto Sensini, la desfachatez de Mauro Formica, las constantes proyecciones de Iván Pillud, quien tuvo una gran actuación, y la solidez del tándem que conforman Hernán Bernardello y Lucas Bernardi.

Y aplaudimos a Gimnasia LP, que se plantó en el Monumental y tuvo todo para ganarlo, pero River le robó dos puntos sin merecerlo. El lobo perdió dos puntos vitales en la pelea por mantener la categoría y se mantiene en zona de promoción, pero esta situación no atentó contra su vocación ofensiva y siempre buscó el arco contrario sin recluirse contra el suyo. Todo esto basado en las muy buenas actuaciones de Fabián Rinaudo, Juan Cuevas y Álvaro Ormeño.

Por otro lado, fueron lamentables los repudios constantes de los hinchas de San Lorenzo contra los jugadores del club y todo el contexto que rodeó la llegada del plantel, a la Argentina, luego de su eliminación en la Copa Libertadores. Y hubiera sido positivo algún tipo de apoyo de parte de sus colegas y no mirar para otro lado. Un poco de solidaridad ante el caos en el que estaban inmersos sus pares.

Cabrera ganó en Augusta

Ángel Cabrera se adjudicó el Masters de Augusta, luego de un final apasionante, y conquistó su segundo Grand Slam. El primero había sido el US Open de Oakmont, en 2007, dejando a un golpe a Tiger Woods. Con este nuevo título, el pato se transformó en el primer latinoamericano en calzarse la chaqueta verde y en el jugador más importante del golf argentino.

Cabrera llegó a un triple desempate con los estadounidenses Kenny Perry y Chad Campbell, tras estar a dos golpes del líder, cuando sólo restaban jugar dos hoyos y todo parecía perdido. No había sido una buena tarde hasta el momento, pero Perry, quien estaba 14 bajo el par, no soportó la presión, dejó atrás su juego sin errores y terminó con dos bogeys en el 17 y en el 18.

El desempate, luego de 276 golpes, se disputaría nuevamente en el 18, donde quedó fuera de juego Campbell por necesitar un tiro más que sus rivales. El cordobés no tuvo una buena salida del tee, dejó la pelota entre los árboles, pero pudo salir airoso de la situación y mantuvo el par.

A partir de ahí todo fue diferente. El Pato sacó su temple de campeón y jugó el segundo match play, en el hoyo 10, de manera casi perfecta, mientras que a Perry volvió a temblarle el pulso e impactó un segundo golpe muy malo que lo dejó fuera de combate. El tercero de Cabrera fue dentro del green y, con mucha tranquilidad, ya que tenía dos tiros para ser campeón, no desperdició la oportunidad.

Fue una gran semana del cordobés. El domingo no tuvo el mismo nivel de los días anteriores, pero mantuvo la calma, corrió detrás de Perry, no se impacientó por las arremetidas de Phil Mickelson y Tiger Woods, ejecutó los putts de los últimos hoyos con mucha templanza e inteligencia y conquistó el Major más importante. Esto le permitirá ascender 51 puestos en el ránking y quedará en el 18, un poco más acorde con su juego.

Muchos especialistas comparan a Cabrera con Woods y Mickelson y dicen que son los más talentosos del circuito. El Pato no venía bien y le costó un tiempo largo asimilar el triunfo del US Open 2007. Pero ayer confirmó que eso no fue casualidad y que está entre los más importantes de la historia del golf. Salud Ángel. Y a ponerse la chaqueta verde aunque no haga frío.

viernes, 10 de abril de 2009

Un trío mortal

Boca Juniors derrotó a Guaraní de Paraguay por 3 a 1, en la bombonera, y quedó a un paso de la segunda fase de la Copa Libertadores de América. Los goles del local fueron convertidos por Martín Palermo, Rodrigo Palacio y Juan Román Riquelme, mientras que Miguel Paniagua había puesto el 2 a 1 transitorio. El Xeneize consiguió los 12 puntos que disputó y es el mejor ubicado en la tabla general del torneo.

No fue un buen partido del conjunto de Carlos Ischia. En el comienzo, se vio acorralado contra su arco y no mostraba la clara dominación que se presuponía a priori. Pero llegaron los goles y cierta tranquilidad pareció reinar durante unos minutos. Claro que el descuento de Guaraní alteró la escena y casi llega el empate sobre el final del primer tiempo.

La segunda etapa continuó por los mismos carriles, aunque Riquelme manejó los tiempos de Boca y le dio un juego más fluido en ataque. Esto le otorgó mayor tranquilidad defensiva y, a poco del final, llegó el penal (mal cobrado por el árbitro Víctor Rivera) convertido por el diez boquense.

Si bien los resultados conseguidos en la Copa le dan una relativa calma, el conjunto de la rivera no está en óptima forma. No tuvo grandes actuaciones en 2009, está lejos de los puestos de vanguardia en el torneo local y no convence el esquema táctico de Ischia. Muy lejos quedó aquel equipo que disputó la Libertadores del año pasado y perdió en semifinales con Fluminense. Ese equipo que creaba innumerables situaciones de gol y que poseía muchas variantes ofensivas.

Sin embargo, Boca es el único de los participantes argentinos en la competencia continental que avanza con paso firme. Con San Lorenzo eliminado y Lanús y River al límite del precipicio, sólo Estudiantes LP parece acompañarlo a la siguiente instancia. No es un buen momento del fútbol argentino. Esto es solamente una muestra de una crisis profunda que se viene desarrollando desde hace un largo período. Boca es un oasis ¿Tendrá agua suficiente?