Un cuerpo inerte yace sobre una cama. Su vista fija en algún punto lejano del lejano techo que le impide levantarse del lecho. Sus manos transpiran y sus ojos no permiten un solo parpadeo. Los sonidos dejaron de tener sentido hace ya unos días… Y sus pensamientos fueron adquiriendo una monovalencia alarmante.
El letargo lo era todo y nada fuera de eso tenía lugar. La aridez de estímulos no tenía comparación con ninguna otra vivencia anterior. Lejos habían quedado la hiperactividad pasada y la iniciativa que tantos buenos frutos auguraban. Un fantasma simulaba que reposaba en ese cuarto que alguna vez estuvo tan lleno de risas y buenos momentos.
Una brisa imperceptible se adentra en la habitación que aún permanece con el suelo mojado por la lluvia de hace dos noches. Lentamente, las paredes van absorbiendo la humedad. Comienzan a cambiar de color. Se van olvidando del habitante inmerso en su profundidad.
Y el letargo… y el letargo…
El letargo lo era todo y nada fuera de eso tenía lugar. La aridez de estímulos no tenía comparación con ninguna otra vivencia anterior. Lejos habían quedado la hiperactividad pasada y la iniciativa que tantos buenos frutos auguraban. Un fantasma simulaba que reposaba en ese cuarto que alguna vez estuvo tan lleno de risas y buenos momentos.
Una brisa imperceptible se adentra en la habitación que aún permanece con el suelo mojado por la lluvia de hace dos noches. Lentamente, las paredes van absorbiendo la humedad. Comienzan a cambiar de color. Se van olvidando del habitante inmerso en su profundidad.
Y el letargo… y el letargo…
2 comentarios:
No te aletargues, lagarto!
Felices fiestas, capo
Buen año
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