El viernes próximo comienza una nueva edición de la Copa Davis. El equipo argentino buscará, otra vez, conquistar la esquiva ensaladera de plata. Las ilusiones se renuevan y parece que este año, como todos los años, se logrará el objetivo. El fixture favorable hace prever que esto será así y el gran Guillermo Vilas declaró (como todos los años) que “vamos a salir campeones”.
El mayor problema parece ser que, en 2008, Argentina no presentará un equipo tan sólido como en 1981 o en 2006 cuando logró los mejores resultados: Las finales perdidas en Estados Unidos y Rusia. Ambos conjuntos presentaron similitudes, ya que sus principales figuras (Vilas-Clerc y Nalbandian-Coria) estaban peleadas y en sendas ocasiones se jugó de visitante. Pero todo hace pensar que en esta ocasión todo será diferente.
El seleccionado conducido por Alberto Mancini, compuesto por David Nalbandian, José Acasuso, Agustín Calleri y Sebastián Prieto, enfrentará a Gran Bretaña en el Parque Roca. Los británicos llegan con la ausencia de su mejor jugador, Andy Murray, lo que despeja el camino argentino hacia los cuartos de final a jugarse entre el 11 y el 13 de Abril. La sede dependerá del ganador del cruce entre Israel y Suecia, pues de ganar los suecos se volverá a jugar en la sede de Villa Soldati.
Ante la debilidad del rival de primera ronda, se impone la realidad del equipo nacional. Lejos quedaron los tiempos en que jugadores importantes tenían que esperar por una oportunidad. Épocas en las cuales se podía disponer de los que hoy están más Gastón Gaudio, Guillermo Coria, Guillermo Cañas, Mariano Puerta, Juan Chela (no quiso jugar la serie del fin de semana) y algún otro que se quede en el tintero.
La ausencia de altos egos puede ser un punto a favor, ya que siempre se refiere que sólo un equipo puede alcanzar grandes logros. El factor “Localía”, que siempre pesa tanto en la Copa Davis, finalmente puede influenciar a favor y quizá pese más que la gran cantidad y calidad de antaño; y hay que esperar por la evolución de las lesiones de Guillermo Cañas, Juan Martín del Potro y Juan Mónaco.
El mayor problema parece ser que, en 2008, Argentina no presentará un equipo tan sólido como en 1981 o en 2006 cuando logró los mejores resultados: Las finales perdidas en Estados Unidos y Rusia. Ambos conjuntos presentaron similitudes, ya que sus principales figuras (Vilas-Clerc y Nalbandian-Coria) estaban peleadas y en sendas ocasiones se jugó de visitante. Pero todo hace pensar que en esta ocasión todo será diferente.
El seleccionado conducido por Alberto Mancini, compuesto por David Nalbandian, José Acasuso, Agustín Calleri y Sebastián Prieto, enfrentará a Gran Bretaña en el Parque Roca. Los británicos llegan con la ausencia de su mejor jugador, Andy Murray, lo que despeja el camino argentino hacia los cuartos de final a jugarse entre el 11 y el 13 de Abril. La sede dependerá del ganador del cruce entre Israel y Suecia, pues de ganar los suecos se volverá a jugar en la sede de Villa Soldati.
Ante la debilidad del rival de primera ronda, se impone la realidad del equipo nacional. Lejos quedaron los tiempos en que jugadores importantes tenían que esperar por una oportunidad. Épocas en las cuales se podía disponer de los que hoy están más Gastón Gaudio, Guillermo Coria, Guillermo Cañas, Mariano Puerta, Juan Chela (no quiso jugar la serie del fin de semana) y algún otro que se quede en el tintero.
La ausencia de altos egos puede ser un punto a favor, ya que siempre se refiere que sólo un equipo puede alcanzar grandes logros. El factor “Localía”, que siempre pesa tanto en la Copa Davis, finalmente puede influenciar a favor y quizá pese más que la gran cantidad y calidad de antaño; y hay que esperar por la evolución de las lesiones de Guillermo Cañas, Juan Martín del Potro y Juan Mónaco.
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