A partir del miércoles, Boca, Tigre y San Lorenzo disputarán un triangular que definirá al nuevo campeón del fútbol argentino. Los tres ganaron sus partidos en forma ajustada y accedieron a una instancia casi inédita. Hace 40 años sucedió lo mismo cuando Vélez Sarsfield ganó su primer título al superar a River y Racing. Esa fue la única vez en la historia en la que se llegó a una definición de este tipo.
Atrás quedaron los fantasmas de la incentivación y las dudas que aparecen en cada final de torneo, aunque pueden resurgir en cualquier momento. Todo dependerá de los resultados consecuentes de los primeros dos encuentros, ya que el último puede presentar un equipo sin posibilidades de coronarse.
San Lorenzo y Tigre abrirán el mini torneo el miércoles a las 18:30, en el estadio Amalfitani, con arbitraje de Saúl Laverni. Los dirigidos por Miguel Russo fueron los más perjudicados en el sorteo, o supuesto sorteo, ya que también jugarán el sábado, arbitrados por Héctor Baldassi, contra Boca en Avellaneda. La clausura será entre viejos conocidos: Los de Carlos Ischia y Diego Cagna cerrarán el martes, a las 20:45, en cancha de Racing con Sergio Pezzotta como juez.
Por otro lado, el conjunto de Victoria tiene una pequeña ventaja sobre sus rivales. Esto se debe a que los venció durante el torneo y, ante igualdad en puntos, diferencia de goles y cantidad de tantos convertidos, será el que se imponga. Boca corre con la misma ventaja respecto del santo.
Muchas suspicacias se generaron a partir de la semana de descanso que tendrá el conjunto Xeneize y que le permitirá una recuperación física que no le será posible a sus adversarios. Lo cierto es que cualquier resultado que diera el sorteo iba a generar lo mismo, ya que la corrupción está tan metida en la piel argentina que nada puede ser transparente. Sólo los que estuvieron dentro de ese cuarto saben la verdad. Y nosotros sabemos que nunca la dirán.
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