jueves, 23 de agosto de 2007

Casi de ficción

“El regalo de Riquelme” decía uno de los titulares del periódico deportivo. “Regalo para quién” se preguntaba uno de mis compañeros. “Regalo para sus propias arcas” acotó uno de los jefes, que bien sabe de eso. Y no tardó en aparecer la opinión del más fanático hincha de Boca del local: “Regalo para el fútbol argentino que carece de protagonistas que sepan mínimamente los fundamentos del juego. Porque Román es el único que puede aportar un sentido a cada jugada. Ortega quizás pueda hacerlo también, pero hay que ver cómo evoluciona de sus propias limitaciones extrafutbolísticas. Los demás son todos jugadores ordinarios dentro de un campeonato ordinario.”
La realidad muestra que Boca Juniors deberá invertir cerca de 20 millones de dólares para ordenar en sus filas al hombre que, eventualmente, puede devolver el nivel que tuvo el equipo en la última etapa de la Copa Libertadores. Suena extraño que una parte gane más dinero que el todo, lo que puede derivar en problemas de egos dentro de una disciplina que necesita, esencialmente, de una extrema comunión. Dentro de todos los trabajos, las distinciones jerárquicas crean diferencias que pueden llevar al caos y Boca no puede permitírselo si quiere conseguir el gran objetivo del segundo semestre: El mundial de clubes que se disputará en Japón. De todas formas, es alentador el antecedente de la Copa, pero hay que tener en cuenta que la suma económica actual es mucho mayor a la del préstamo anterior.
En otro sector del negocio, uno de los cajeros se preguntaba si el club puede pagar lo que pide Riquelme. Es arriesgado dar una opinión, ya que sólo los dirigentes pueden saberlo. Siempre se especuló sobre la real situación económica de la entidad dirigida por Mauricio Macri, quien, a lo largo de su mandato, aseguró que las cosas estaban en orden. “Pero muchos dudan de que sea así”, declara el de la caja de al lado y agrega que “si hasta los clubes más importantes de Europa tienen problemas para pagar.”
Varias voces se alzan al mismo tiempo y, por allí, puede escucharse que “si Román quiere tanto a Boca tendría que bajar sus pretensiones y adecuarse al mercado nacional, de otra forma va a tener que seguir de vacaciones en Valencia.” Las cartas están echadas, aunque seguramente se barajará de vuelta y seguirán las negociaciones por conseguir la ficha de Juan Román Riquelme. Lo que todos se preguntan es ¿Por qué se gastaron 3 millones y medio de dólares en Leandro Gracián?

1 comentario:

la rueda celeste dijo...

agora sí que no podía opinar yo...yo que tan nada sé de fútbol...yo que tan poco me cuido de ello...yo que igual quería dejar un comentario al amigo Motero...
salud Motero!

Lux