Boca Juniors volvió a perder por el torneo local. En esta ocasión, no supo vencer las barreras que puso en su camino el equipo de Luis Zubeldía. Lanús sorprendió con un gol de Eduardo Salvio, a tres minutos del inicio del encuentro, y luego se hizo fuerte en defensa por la inoperancia de su rival, quien nunca pudo suplir la ausencia de Juan Román Riquelme.
La visita tuvo la posesión de la pelota en gran parte del partido, pero no pudo traducir esto en llegadas al arco de Carlos Bossio, quien fue la figura de la tarde con dos intervenciones determinantes ante Ricardo Noir, en la primera etapa, y ante Lucas Viatri, en el complemento. Hoy todos hablan de la suficiencia del local para mantener el 1 a 0, del buen planteo efectuado, pero está claro que si hubiera terminado en empate, todo sería distinto.
No obstante, lo más preocupante es la abulia ofensiva que ha mostrado, este año, el conjunto de Carlos Ischia. Y todo parte de la confusión reinante dentro del campo de juego. Los encargados de defender atacan y no cumplen su función y, ahí, comienza el caos. Ese es el momento en que los atacantes se pierden entre la muchedumbre, las piezas se amontonan y el Xeneize se hace inofensivo.
Sin embargo, no hay que olvidar la génesis de estos problemas que sufre Boca: En los últimos años ha vendido jugadores que no ha podido suplantar, como en el caso de Pablo Ledesma y Jesús Dátolo, a lo que hay que sumarle las lesiones de Cristian Chávez y Álvaro González. En consecuencia, se ha debilitado por ambas bandas, lo que atenta contra el funcionamiento de conjunto.
Por otro lado, desde que Ischia es el DT, el conjunto de la rivera no ha conseguido un funcionamiento sólido en defensa. Julio Cáceres nunca logró el nivel que mostró en su paso por River Plate; Claudio Morel Rodríguez no logra cerrar los caminos por la izquierda y parece que ha llegado el momento de Juan Krupoviesa (en su puesto natural, no el de ayer que actuó de volante).
No es la primera vez que Boca debe afrontar una situación similar y su técnico tendrá que mover algunas piezas para volver a ser lo que fue. Ha perdido puntos que pueden ser fundamentales a pesar de que todo recién comienza. Y siempre tendrá la alternativa de la Copa Libertadores. Los resultados conseguidos irán marcando su camino en este fútbol carnicero y resultadista. Como sucede cada año.
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