lunes, 13 de abril de 2009

Pasó la novena con aplausos sordos

Pasó una nueva fecha del torneo Clausura 2009. Y no quedó mucho, ya que el nivel futbolístico es cada vez peor. El primer tiempo de San Lorenzo-Vélez fue casi un espanto. Banfield y San Martín de Tucumán jugaron uno de los peores partidos del campeonato. Y Rosario Central-Racing…mejor no recordarlo.

Por supuesto, hay excepciones. Y los aplausos, en esta ocasión, se los llevan, paradójicamente, equipos que no consiguieron los tres puntos. Por eso, agitamos las manos por el juego de Huracán, que perdió de manera injusta con Independiente. Por Matías De Federico y toda su frescura para moverse dentro del campo de juego, quien junto a Javier Pastore conforman una dupla fenomenal. Es muy difícil contabilizar la cantidad de llegadas al arco rival que tuvo el equipo de Ángel Cappa, por eso cuesta creer que haya convertido sólo un gol.

También vivamos a Newell´s, que hizo todo lo posible para conseguir la victoria en Victoria. Pero no pudo ser, y casi lo pierde, sobre el final, con ese penal que mandó al travesaño Matías Giménez. Sin embargo, hay que rescatar la actitud del conjunto de Roberto Sensini, la desfachatez de Mauro Formica, las constantes proyecciones de Iván Pillud, quien tuvo una gran actuación, y la solidez del tándem que conforman Hernán Bernardello y Lucas Bernardi.

Y aplaudimos a Gimnasia LP, que se plantó en el Monumental y tuvo todo para ganarlo, pero River le robó dos puntos sin merecerlo. El lobo perdió dos puntos vitales en la pelea por mantener la categoría y se mantiene en zona de promoción, pero esta situación no atentó contra su vocación ofensiva y siempre buscó el arco contrario sin recluirse contra el suyo. Todo esto basado en las muy buenas actuaciones de Fabián Rinaudo, Juan Cuevas y Álvaro Ormeño.

Por otro lado, fueron lamentables los repudios constantes de los hinchas de San Lorenzo contra los jugadores del club y todo el contexto que rodeó la llegada del plantel, a la Argentina, luego de su eliminación en la Copa Libertadores. Y hubiera sido positivo algún tipo de apoyo de parte de sus colegas y no mirar para otro lado. Un poco de solidaridad ante el caos en el que estaban inmersos sus pares.

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