viernes, 10 de abril de 2009

Un trío mortal

Boca Juniors derrotó a Guaraní de Paraguay por 3 a 1, en la bombonera, y quedó a un paso de la segunda fase de la Copa Libertadores de América. Los goles del local fueron convertidos por Martín Palermo, Rodrigo Palacio y Juan Román Riquelme, mientras que Miguel Paniagua había puesto el 2 a 1 transitorio. El Xeneize consiguió los 12 puntos que disputó y es el mejor ubicado en la tabla general del torneo.

No fue un buen partido del conjunto de Carlos Ischia. En el comienzo, se vio acorralado contra su arco y no mostraba la clara dominación que se presuponía a priori. Pero llegaron los goles y cierta tranquilidad pareció reinar durante unos minutos. Claro que el descuento de Guaraní alteró la escena y casi llega el empate sobre el final del primer tiempo.

La segunda etapa continuó por los mismos carriles, aunque Riquelme manejó los tiempos de Boca y le dio un juego más fluido en ataque. Esto le otorgó mayor tranquilidad defensiva y, a poco del final, llegó el penal (mal cobrado por el árbitro Víctor Rivera) convertido por el diez boquense.

Si bien los resultados conseguidos en la Copa le dan una relativa calma, el conjunto de la rivera no está en óptima forma. No tuvo grandes actuaciones en 2009, está lejos de los puestos de vanguardia en el torneo local y no convence el esquema táctico de Ischia. Muy lejos quedó aquel equipo que disputó la Libertadores del año pasado y perdió en semifinales con Fluminense. Ese equipo que creaba innumerables situaciones de gol y que poseía muchas variantes ofensivas.

Sin embargo, Boca es el único de los participantes argentinos en la competencia continental que avanza con paso firme. Con San Lorenzo eliminado y Lanús y River al límite del precipicio, sólo Estudiantes LP parece acompañarlo a la siguiente instancia. No es un buen momento del fútbol argentino. Esto es solamente una muestra de una crisis profunda que se viene desarrollando desde hace un largo período. Boca es un oasis ¿Tendrá agua suficiente?

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