
Me lanzo a escribir este pequeño artículo como consecuencia de las incoherencias que acaban de leer mis castigados ojos. Si bien la bendita (o maldita) globalización se ha encargado de “convertir” algunos conceptos, llama la atención algunos datos que aparecen en la reseña del último número de la Rolling Stone local con motivo de la próxima visita de Madonna a la Argentina, quien dio dos conciertos en 1993.
El avistamiento de la reina del pop, en aquélla ocasión, levantó polvareda por todos lados. El por entonces cardenal Antonio Quarracino le pidió al Presidente de la Nación que no la reciba por “pornográfica y blasfema”. Al mismo tiempo, el obispo Osvaldo Musto pedía por la cancelación de los shows y recomendaba a los católicos practicantes que concurrieran al estadio de River a confesarse al día siguiente.
Por otro lado, Jorge María Storni, quien presidía la organización Tradición, Familia y Propiedad, perseguía el mismo fin que Musto, ya que la intención de Madonna era “socavar los fundamentos del orden social”. A esto se sumó Alejandro Molinas, asesor de Menores e Incapaces de la Cámara Civil, porque los recitales atentarían contra “la intimidad y la conciencia religiosa”.
Ningún pedido fue escuchado, como todos saben, pero marcan la locura y la incapacidad de discernimiento de quienes tienen poder sobre los ciudadanos. Y digo tienen porque los pensamientos retrógrados siguen teniendo cabida entre los mandatarios de distintos órdenes. Les recomiendo que lean la nota completa, en la edición de noviembre de Rolling Stone, para percibir en su totalidad el delirio que se vivía hace unos 15 años. Y aunque parezca que la globalización ha provocado un avance en nuestra sociedad ¿no seremos una sociedad similar a la de antaño respecto del mundo actual?
1 comentario:
Ah!!!!!!! veo a madonna en algun otro lado y me arranco los ojos
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